Este librejo es muy raro, extraño tal vez, "TIEMPOEMAS DE LA DIBUJOLOGíA" es un poemario colectivo que a partir de un dibujo, se estructura un poema, todos los participantes del taller de poesía y cuento "LOS ESCRIBANOS" aportaron sus fantasías y su potencial creativo para hacerlo visible.
Lugupe es un poeta loco y subjetivo incongruente pero creador de neologismos, como dibujologo, poesicologo, dibujistico, diseñologo, palabrerero, lenguajeristico y otros más, se dedica a pensar en sí mismo, para autodescubrirse, autopintarse, y a auto poetizarse, se interna en su pensamiento ilógico para crear fantasías, sin respetar la ética, ni la moral panzona, su gran poesía goza de una autentica debilidad literaria, goza con saberlo, en sus ratos libres (o sea todo el día) escribe y lee a sus contemporáneos para buscar su rumbo alrevesado, pero al poetologo y pictografero le vale gorro cualquier extravió, lo considera como un hallazgo insólito y valioso, espero que algún día si escriba y pinte algo que valga la pena.
LUGUPE
En este libro tartamudo, infiel, el expoeta Lugupe, hace gala de su extraordinaria y rancia antipoesía. Sus poemas son insípidos, con el ritmo atropellado por los olvidos y la desvergüenza; él destruye sus propios ideales exquisitos. Su locura enorme nos lleva a ninguna parte. Es irracional, callejero y surrealista. Barre su alma podrida y suelta su veneno. Él bien sabe que no existe el alma, ni los ángeles, los demonios ni los fantasmas, pero en sus poemas platica con ellos; se los lleva a dormir con él, a los demonios. En realidad, el poeta Lugupé es un demonio que se disfraza de ángel puro e inmaculado, pero la locura, dice, es su patrimonio es nuestra, soberana y libre. Atormentada Su mente aguzanada trastoca la soberbia, abandonando la embarazada desdicha. Nunca amarra el diluvio de sus sentimientos; los deja andar como perro en la calle, rascándose los huesos del olvido. Haciendo pedazos las metáforas adornadas, es sencillo y trivial, romanticero trasnochado, artificial y cursi; conserva intacta su locura. Algunos poetas tan jodidos como él dirán que es genial su poesía tan grandiosa. ¡Qué locura, Dios mío, qué locura tan sabrosa! Merece un trofeo o un trobonito de plata para alimentar su ego tan panzón.
LUGUPE
LUGUPE es un poeta desquiciado, gran poeta que es pequeño. Un verdadero poeta pinchurriento y corriente, tiene enjundia, son reverendas reflexiones que ha defecado en este libro, no es rebelde, sino torpe y atarantado, pero él se cree que es poeta de adeverás; cayó en el pantano de su pensamiento y manchó todas las palabras, algunos poetas tan jodidos como yo, pensarán que esto es poesía, pero en realidad, son los desechos del alma podrida, a pesar de todo son interesantes sus babosadas, vomita imágenes antipoéticas, de alta calidad inútil y trivial. Si algún texto poético tiene metáforas, es porque por error sublime, no las corrigió, es tan pobre su poesía que tiene un virus de la pendejez aguda, y no es curable y hay muchos infectados y se han muerto en vida, si son poeta o no.
LUGUPE
Lugupe es el poeta niño juega con su imaginación, con las palabras, con sus vivencias, es un niño inquieto a sus apenas 73 años, se describe a sí mismo como palabrero, lenguajero, chamán de las palabras, poeta loco, poeta callejero, el hablador, poeta niño, el minipoeta, el antipoeta, el poeta per-verso, el poeta que no es poeta, el poeta jodido.
Ya decidió que de grande quiere ser poeta, ya de perdis como Octavio Paz, como Jaime Sabines, como Neruda o, al último, como Cortázar si no se puede más.
Es irreverente, contracultural, imaginador, perverso, insolente, regañador; pero él se siente feliz jugando con las palabras, con las ideas, con la ciencia, con la filosofía, con el arte, y hasta juega con su pobre pinchurriento pensamiento. Últimamente, como no tiene nada que hacer, se dedica a vivir feliz.
LUGUPE
Es un libro de poemas desposeído de la novedad carente de grandes atributos metafóricos el tal palabrero alias “el huy yu yui” escribe sin preocupación lo más trivial, sencillo y cursi que puede.
Ya no le seduce la fama, ni el prestigio, abandono lo rebuscado, lo enredoso e incomprensible del discurso poético, enterró definitivamente los deseos de grandeza, la necedad de ser reconocido.
Este desgraciado (sin gracia) antipoeta solo dice simplemente lo que cree que piensa sabe que su pensar miente (el pensa-miento) él dice lo que dice, sin saber que dice. Divaga, se contradice, solo intenta designar sus experiencias comunes y corrientes, más corrientes que comunes, sin adornos, quiere ser claro y conciso, sin tapujos, sin vestir a la palabra de conceptos oscuros, con trajes pomposos que sorprendan al lector inocente se tragó un puñado de pastillas anticonceptuales para no alucinar tantas incongruencias, es un poeta desalmado (sin alma), que solo divaga en el charco de las ilusiones su gran simpleza es como el canto de los grillos y los pájaros desplumados.
A veces se le salen de control algunas imágenes poéticas y las embarra con metáforas del subconsciente primitivo cuando la soledad enloquece se le encima, tachonea sus sueños, que le aconsejan las musas y con los duendes. Al ultimo el solo juega con las palabras y los fantasmas de su memoria se rie de si mismo y sus poesías.
Es un poeta del montón, se confunde entre los millones de poetas más jodidos, que presumen diez hojas de curriculum al final son enterrados en el olvido.
LUGUPE
Lugupe realizo este pequeño manual de metodología y técnicas dinámicas de creación de poesía y cuento corto, con la finalidad que los participantes a mis talleres literarios les sea útil para en un futuro próximo. Ellos coordinan talleres de poesía y cuento, es como una propuesta de guía para seguir paso a paso, construyendo y creando literatura.
Como propuesta didáctica, se le puede ir agregando o anulando lo que les sirva o no, para la mejora de la fantasía e imaginación creadora.
Contiene tres partes fundamentales, en la primera parte: metodología de los talleres, conceptos y significados narrativos y los subgeneros. La segunda parte: lectura, concepto y procesos, fantasía, imaginación y creatividad, que es la poesía, el arte para la paz. Tercera parte: técnicas dinámicas metodológicas para la creación de la poesía y el cuento corto, fragmentos de poetas y cuentistas de nuestro tiempo.
LUGUPE
El antifilosófico de Uruapan, el lenguajero, el palabrero, el chaman de palabras, el poeta que no es poeta, el antipoeta, el poeta loco, el poeta callejero, el hablador, el escribador, el metaforico, el neopoeta, el merolico, el minipoeta, y anexas, etc. etc. etc.
Este es Lugupe el uyu-yui, que provoca polémica, imaginación, irritación, desprecio, admiración, rechazo, imitación y otras deidades él no le preocupa lo que digan los otros menos lo que dice el, en los poemanias el tal Lugupe, alias el hablador, solo le gusta jugar con las palabras y hacer pensar a los que no piensan, él se divierte escribiendo fantasía sin fijarse en las consecuencias, es un gran provocador de la imaginaria un dictador de frases, así nomas.
LUGUPE
Delirio y fantasía, el delirio es un estado mental de pura confusión, que trastoca la conciencia, el pensamiento y el supuesto juicio, la fantasía grado superior de la imaginación, aunque en este caso poético es inferior, entonces el poeta Lugupe es pura confusión que tiene un grado inferior a la imaginación.
El autor es un inconsciente y contradictorio a veces repetitivo, se trata de uno de los síntomas de inmadures recreativa, es surrealista y abstracto, amargo e irritante y cómico.
Lugupe es cursi, gris o de colores, su poesía no tiene nade de verdad sustancial, parece que piensa con las patas y escribe con la lengua, es violento en sus metáforas, las confunde con los semáforos, tiene un lenguaje asombroso que no dice nada coherente pero el le gusta jugar con las palabras.
LUGUPE
El suicidio de las palabras es un libro antipoético, el lector debe abandonar la idea de ver poesía tradicionalera de gran belleza. Este poeta cursi está enfermo de metáforas, es un merolico, un chaman de las palabras, el vomita su pensamiento adolorido, alborotado solo por el ingenio impuro de su delirio, escribe sin algún sentido solo por el placer de jugar con las ideas, les tuerce el pescuezo a las imágenes poéticas y golpea sus inútiles pensamientos a cada rato con el látigo de la novedad.
Es irónico y payaso, un poco irreverente pero mucho de soñador, su poética es irracional, le rompe el hocico a la belleza tradicional.
En realidad, este poeta no es poeta, es solamente un simple palabrero, un hablador, un dicharachero de ilusiones.
LUGUPE
Lugupe es un pintor multifacético, tiene un lenguaje propio, mantiene una identidad del color con el arte popular mexicano, el proceso continuo de su experimentación se plasma en cada lienzo, tiene un amplio panorama temático de inquietudes cromáticas y figurativas, con un carácter lúdico y creativo.
Incorpora sellos del México prehispánico así como nuevos símbolos contemporáneos, guarda cierto misterio simbólico en el que habitan seres fantásticos y realistas con tonos transparentes, las plantas, los animales, la figura femenina y masculina, así como las aves, los animales con rasgos de doble significado, están en constante movimiento, contiene ocurrencias, recuerdos, imaginaria y sueños que el autor quiere perpetuar en su obra, tiene un toque de innovación con su lenguaje que se inscribe en la dialéctica de la nueva figuración, alterna tendencias hiperrealistas que involucran juegos conceptuales con gran libertad, aunque a veces lo erótico, lo mágico, lo popular choque con lo psicológico de su planteamiento simbólico de la realidad.
El lenguaje pictográfico de Lugupe en ocasiones es brutal y terrible, hay multitud de figuras y cosas que no es fácil explicar, pero todo está relacionado con su mundo interior, es emocional y sensual, sus sueños de un mundo nuevo de armonía, forma parte cada elemento que habitan sus pinturas geométricas para darle más movimiento a sus figuras principales dominantes, donde rinde tributo a todas las partes para volverlas a resignificar.
LUGUPE
Lugupe es un palabrero-antipoeta, estos poemas que rasgan la sencillez, es un pobre imaginador metafórico, tiene soltura, no es refinado, es torpe, muchas veces cursi, romantiquero, critica a los poetas, él es lo que tanto critica, es contradictorio, vomita sus pensamientos desestructurados, se pierde en la temática, es trivial, común y corriente, más corriente que común, tiene tintes de merolico callejero, escribo sólo por placer, por no tener más qué hacer, trae demonios en su conciencia y se duerme con las brujas y besa a los fantasmas, su ironía es parte de su esencia, golpea con su lenguaje su intimidad, se cree chaman que cura todo, pero no se cura a sí mismo, no tiene alma, es un vil desalmado, es mago, juega con lo irracional, le rompe el hocico a la belleza.
Lugupe es un poeta que no es poeta, él así se autodescribe con gran sinceridad, no recomiendo leerlo, no vale la pena, pero el tal LUGUPE es feliz escribiendo.
LUGUPE
Lugupe se regocija con el canto de las palabras, desenfrenado vuela con los pájaros, mira el devenir del mundo, pronóstica grandes calamidades para el año 2200. Ahoga la pena de la vida en estos cánticos del dolor la muerte es su amiga, el diablo se hizo poeta, los tres conjuran poemas en este libro.
LUGUPE
Lugupe es el palabrero, esta antología es un delirio, malignamente pensado por un poeta loco, solo vomita sus pensamientos desestructurados, es impuro deliciosamente impropio, sin respeto, le tuerce el pescuezo a las ideas, juega con las palabras, escupe a si nomas sus sueños, tiene pensamientos perversos, amorosos y abstractos, suavemente infame, son reverendas cursilerías bien reflexionadas, es un antipoeta callejero, antológico, tiene gran violencia verbal, subversivo en su metáfora, su discurso estructural lo expresa con una sencillez de imágenes de atroz fuerza, es como los pájaros que cantan por el placer de cantar, el escribe por el placer de escribir. La creatividad de su lenguaje, nos lleva por caminos sin sentido, leer a lugupe es patear al inconsciente, manipular a la moral, jugar un rato con lo irracional y atropellar o interrumpir el hermoso tedio de lo cotidiano, le pone zancadilla a la belleza, se emborracha con la muerte, se burla de ella, pero la ama, pero es noble y tierno cuando se emberrincha, tiene diarrea mental. Hace sufrir a sus poemas para después amarlos con locura, hace silencios amarrados con el olvido, golpea con su lenguaje a su intimidad, se cree chamán, pero es un merolico, un mago, un brujo popular, trae demonios en su conciencia pura y delicada, el piensa que cura los insomnios, que purifica el alma, pero también suelta su veneno a diestra y siniestra que saca de la parte oscura de sus sentimientos. Lugupe es un poeta que no es poeta no, hay más que decirle.
LUGUPE
Lugupe el lenguajero, es un chaman de la ironía, poeta que no es poeta, se contradice, se emberrincha y balbucea con el amor y el desamor y otras desdichas. Su vida es tóxica pero sana, vomita a diario su felicidad, a veces atropella al recuerdo con su lenguaje simple y trivial, hace sufrir a sus poemas para después amarlos con locura, porque la poesía lo cura todo. El lenguajero no sabe lo que dice, hace un análisis que desencadena, pero su lógica lo doméstica, se tropieza y tartamudea, hace silencios amarrados con el olvido, sus decires quedan atrapados y atorados en su memoria. Lugupe golpea con su lenguaje a su intimidad, va de la imaginaria a los exorbitante y extraño, pero a él le gusta jugar todos los días con las palabras.
LUGUPE
Lugupe es un chamán de los decires, es un mago, un merolico que hace trampa a la existencia, un brujo popular sin varita mágica, un extraño pensador de la soberbia, reta a la muerte para quedarse con su amante, ¡La vida! lo único que tenemos para amar con pasión, para odiar con berrinches.
Lugupe escribe a lo puro cotidiano, con filosofía barata y cursi, trae demonios en su conciencia, que los saca a pasear con sus palabrerías, tiene una pequeñísima mitología casera.
Su ingenio es ilógico y anticurativo, a veces sus palabras curan o intoxican. Es un chamán de la ilusión verbal. Curandero de las causas imposibles, cura los insomnios, purifica el alma, pero también suelta su veneno a diestra y siniestra.
Es ingenuo aprendiz de poeta y mago arrogante y tieso como sus metáforas, otras veces jocoso y terrible, amoroso y odioso, juega con sus contradicciones que las hace palabras, sexualmente huraño, tímido, aventurero, pero el poeta goza con escribir su devenir, lo simplemente mundano, para reírse de él mismo, sin precaución de quitarse la ignorancia antes de escribir sus reverendos poemas.
LUGUPE
El hombre esta hecho de palabras, Lugupe el Palabrero tiene un discurso lleno de obstáculos, sus frases destinadas a lo trivial, su anti-solemne canto, la inquisición de su pensa-miento lo quemarán en la hoguera del olvido, sus versos libres están atascados de ironía, ahorca sus poemas, los tira al fango de su ilusión, siempre le pone zancadilla al amor sublime, es un mago de los decires, provocador de la imaginaria un curandero metafórico, chaman de las palabras, no siempre consigue ser un enigma, más bien es un maligno, un surtidor de frases, sus poemas que no son poemas, son tan perfectos que caen en la simplicidad de su amargura pero Lugupe es feliz jugando con las palabras.
LUGUPE
Este libro es un delirio, malignamente pensado por el poeta loco, solo vomita sus pensamientos desestructurados, es impuro, impropio, sin respeto, tuerce las palabras y escupe sueños. Escribe mucho, pero no dice nada. Es grotesco, antagónico, sencillo, infantil, enjundioso, insolemne, es estrictamente inútil leerlo.
Infame, tiene pensamientos perversos, es dulce, hiriente, sospechoso, chueco, vano, en realidad son reverendas cursilerías bien reflexionadas. No tiene status de poeta. Menos de éxtasis, de nostalgia, ni el feeling, ni el look, ni es fashion ni novedoso. Sólo es un payaso fortuito del delirio poético. Fantasioso, es irreal pero verdadero.
LUGUPE
Nos ofrece en este libro el maestro José Luis Gutiérrez Peña (LUGUPE) cerca de 1,100 dibujos, garabatos, iconografías, grabados, diseños y murales, con una fantástica sencillez, es un gran maestro de la simplicidad, de la síntesís en línea. Estos dibujos los ha realizado durante 40 años como pintor, lo grandioso de sus diseños es su trazo simple, ingenuo, infantil, destruye y rompe con las reglas de lo estructurado, lo clásico, lo complicado, lo académico. Este libro es creatividad, fantasía, ingenio, imaginaria de la línea, es una propuesta innovadora para volver a inventar, crear, soñar y dibujar con un sólo recurso; la línea. Su último descubrimiento del maestro LUGUPE son los diseños en tercera dimensión y la diseñoterapia, diseños para colorear, centrar la atención, anular el estrés y reinventar. Este libro es un gran auxiliar didáctico para el maestro de Artes Visuales, de Artes Plásticas, Diseñador Gráfico o pintores y estudiantes de las artes.
LUGUPE
Es un libro sin virtud literaria métrica, adornos, cuartetos y rimas, el autor solo persigue el ingenio puro de su locura y fantasías espontáneas, el valor de su poesía verbal, es subversivo en su metáfora, que lo expresa con tal simplicidad que logra atroz y violenta fuerza en su sencillez.
La locura que maneja en sus fantasías choca con la poesía clásica tradicional y recitable, su demencia literaria logra desestructurar sus ideas y goza de un lenguaje que asombra con su emoción.
La creatividad de sus frases inútiles nos lleva por caminos sin sentido, sólo para leerse por locos y sonámbulos como su autor, construye y destruye sus propias imágenes metafóricas en cada vuelta de hoja o cuando se le ocurre.
"Leer al loco de LUGUPE" es hacerle caso al inconsciente, jugar un rato con lo irracional y atropellar o interrumpir el hermoso tedio de lo cotidiano. (No te atrevas a leerlo ni a imitarlo).
LUGUPE
Es un libro contradictorio, irritante y antilógico, tiene una gran violencia verbal, es subversivo en su metáfora, lo expresa con una sencillez de imágenes de atroz fuerza.
La violencia que maneja en sus fantasías choca con lo tradicional de la poesía, logra desestructurar sus ideas en un lenguaje asombroso.
La creatividad de su lenguaje nos lleva por caminos sin sentido, solo para leerse por locos soñadores como su autor. Construye y destruye sus propias imágenes metafóricas en cada vuelta de hoja.
«Leer a LUGUPE» es hacer caso al inconsciente y jugar un rato con lo irracional y atropellar o interrumpir el tedio de lo cotidiano.
LUGUPE